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Por Antonio Sánchez Navarro. Detective Privado Lic. 1231.

Un detective sabe cuándo se levanta pero no cuando se acuesta. Es cierto, vemos amanecer el día entre las calles vacías, rodeados de absoluta quietud, y vemos atardecer, incluso anochecer, finalizando nuestra labor entre las mismas calles, otra vez desiertas hasta la rotunda oscuridad y el silencio.

Nuestro poder de observación es absoluto.

Entre los pasillos de un juzgado recuerdo aquél juicio en que un letrado me preguntó, con aires de incredulidad:

“¿A qué hora comenzó usted la vigilancia sobre su objetivo?”,- preguntó el letrado.

“A las 5:00h de la mañana”- respondí.

“Y a qué hora finalizó su servicio de control y observación? – siguió preguntando el letrado.

– “A las 3:00h de la mañana del día siguiente”- respondí nuevamente mientras observaba las muecas que el letrado se esforzaba en expresar.

-“Entonces, es cierto que Usted dice haber realizado este servicio sólo durante 22 horas? –preguntó nuevamente el letrado, remarcando con ahínco la palabra “sólo”.

“Sí, cierto” – respondí, asintiendo en tono afirmativo.

“Ya!” – espetó con impertinencia – “y entonces, Usted cuando duerme?” – me preguntó jocosamente el letrado arrugando la nariz.

Algunos abogados -y digo solamente algunos- son aún muy desconocedores de nuestro trabajo, creyendo que realizamos nuestra difícil labor con horarios de oficina, -¡ojalá!- pero la vida del detective operativo es realmente dura y sacrificada.

Sacrificamos sueño, amistades y vida familiar, y aún más durante las épocas de vacaciones, ya sea de verano, Navidad, Fin de Año, Reyes, Semana Santa y también…el Día del Trabajador. Pero los detectives somos vocacionales, lo llevamos dentro y los que no, poco duran en la profesión.

Debería concienciarse a estos profesionales de la abogacía que aún desconocen nuestra labor y para qué estamos, pues aún tenemos que ser descubiertos por muchos, a fin de estrechar colaboraciones profesionales exitosas, y empezar ya a evitar comentarios desagradables que sabemos que hacen a algunos clientes sobre nuestros honorarios.

El detective es, en muchos casos, un profesional muy necesario para que el cliente, mediante su letrado, pueda ser defendido en un juicio con muchas más garantías de éxito, a través de  nuestro informe y labor profesional.

Algunos buenos abogados, que conocen a fondo nuestra tarea y que nos han mostrado con creces su confianza, no desmotivan al cliente a la hora de utilizar nuestros servicios, ya que las pruebas que ofrecemos son indispensables en muchos casos. Y como bien dicen estos buenos profesionales, “para ir a juicio como el que va al bingo, sin haber aportado pruebas suficientes, para perder y luego echarle la culpa al juez, más vale no dedicarse”.

Por suerte para todos, insisto, hay grandes profesionales, tanto en el campo de la investigación como en el de la abogacía, y a pesar de todo lo dicho, ya se llevan a cabo muy buenas colaboraciones, lo que hace que se traduzca en grandes éxitos profesionales, lo que se traduce en una palabra: clientes satisfechos.